domingo, 15 de agosto de 2010

Indigestión y Neurastenia

El zumbido del silencio se hace histérico. No encuentro N A D A entre mi almohada y mi cabeza. Sólo mi tristeza hundida, ahogada, asfixiada, acabada, anestesiada, calmada, ungida de dolor, olor a sal . Sabor de albor a tu espalda infinita, aurora boreal lunática de constelaciones que inventé y soñé. No buscaré, no te encontraré, porque ni tú ni yo, ni tú ni nadie, porque fingiremos de nuevo, jugaremos al olvido…Y volveremos a creer, a sonreír, a mentir, a vivir y a existir. Mientras, el señor de las moscas paseará su triste sombrero por los reinos de gris asfalto-cemento. Dicen que vomita mediocridad y autocompasión, dicen que me parezco a él, que sueño con la ingravidez y con la muerte inerte, que siempre vuelo en picado, cayéndome de costado. Y cuando ya no quede nada, no habrá mentiras. Y cuando ya no quede nada, no habrá verdades. Y cuando ya no quede nada…
De lo que pudo y no pudo ser. Ni tú ni yo, ni tú ni nadie.
Sombras y fantasmas. Molinos y gigantes.

Sola(mente).

Y volveremos a creer, a sonreír, a mentir, a vivir y a existir.
Y volveremos a creer, a sonreír, a mentir, a vivir y a existir.
Y volveremos a creer, a sonreír, a mentir, a vivir y a existir.

Y volveremos...


Fotografía de Thom Yorke (Radiohead)


2 comentarios:

Anna Coll dijo...

Es un placer leerte, no creo que no haya nada entre tu almohada y tu cabeza, ¡hay un mundo! si no, ¿de dónde salen todas estas palabras, tan bien colocadas?
Besos de almohada.

Kristel dijo...

me gusta...

experta en desear lo que no debo,
encantada
:)

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